LOÏE. 10

Heartbeat, una “oda” a la diversidad cultural

29 de April de 2022
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Aclaraciones previas

La obra Heartbeat (latido del corazón) nace durante el desarrollo del Trabajo de Integración Final del postgrado de Lenguajes Artísticos Combinados de la Universidad Nacional de las Artes. Desde el primer esbozo que realicé como proyecto final de la materia Topología en 2017 hasta su presentación formal como TIF frente a un jurado en noviembre de 2021, la obra evolucionó constantemente, se vio influenciada por las experiencias -especialmente en lo que se refiere a la diversidad cultural- por las que fui atravesando desde 2018 hasta el presente al mudarme a Sídney (Australia). Sídney es una de las ciudades más cosmopolitas del mundo, donde oriente y occidente, con miles de costumbres, lenguajes y mindsets[1], conviven a diario en cada rincón.

¿En qué consiste la obra?

La obra se desarrolla como una performance de cuerpo y sombras en un dispositivo escénico. Como podemos ver en las fotografías, el dispositivo escénico está conformado por un vestido de sobre dimensión (2 metros de largo total) de lycra super flexible, sujeto por una faja tejida que se conecta a un tirante en el techo para caer por detrás como una lluvia rítmica de tiras rojas. La performance se despliega tanto fuera (se puede ver a la performer “vistiendo” el vestido) como dentro (se produce una serie de movimientos dentro de la falda, que funciona a modo de carpa, y en conexión con ella). La iluminación juega un papel fundamental al develar lo que sucede dentro de la falda, a través de la proyección de las sombras dela performer y de sus movimientos sobre el vestido. El diseño espacial de la obra describe un movimiento infinito desde el interior al exterior, y viceversa, proyectando el recorrido de una cinta de Moebius.

Las bases conceptuales de la obra y la diversidad cultural

La idea de este constante movimiento interno-externo, facilitado por la estructura del vestido y atravesado por el diseño espacial de la performance, nace de las características conceptuales de la Cinta de Moebius -figura sobre la cual realizamos estudios en la materia Topología– que posee un solo borde y una sola cara. Si la recorremos, podemos atestiguar cómo carece de un principio o un fin y, a su vez, cómo ese recorrido describe un espacio interno que se vuelve externo. Lacan utiliza esta figura para explicar el proceso por el cual lo inconsciente se hace consciente, lo interno se hace externo.

En el comienzo, en 2017, en la preparación del final de la materia, planteé la estructura de la obra basándome en esta serie de principios topológicos. Pero, al mudarme a la ciudad de Sídney, esa base teórica cobró vida gracias a las experiencias con diversas culturas y al planteo espontáneo de un conflicto comunicacional intercultural en el lenguaje verbal.

Para sumergirnos con mayor profundidad, es importante entender que la obra se aborda desde una perspectiva estructuralista-psicoanalítica, donde el inconsciente se estructura como el lenguaje (y viceversa). A su vez, es relevante mencionar también que cada idioma (lenguaje verbal) se ve influenciado por los condicionamientos de cada background cultural y refleja las características de sus mindsets (la forma en que cada cultura ve la vida y el mundo). Durante el proceso creativo y dentro del desarrollo de la obra, vinculé el inconsciente con el background cultural de cada habitante de Sídney. Asimismo, el desarrollo de aquel conflicto comunicacional intercultural, este “desentendimiento” pasajero que se produce entre culturas, se despliega a través del proceso de hacer consciente lo inconsciente, y del movimiento infinito de la cinta.

Para ahondar en más detalle en este conflicto comunicacional, quiero compartir un poco de mi experiencia personal. Pude vivenciar cómo, en el momento de comunicarme con otras culturas, más allá de compartir un idioma en común (el inglés), durante el proceso de traducción desde la “lengua madre” de cada persona hacia el inglés, y luego la posterior interpretación por parte del receptor-pensando con los parámetros de su propia “lengua madre”-,a cada palabra traducida, cada individuo le otorga un sentido vinculado con el background cultural propio. Como expresa Butler en su Crítica a la violencia (2020:2): “…el lenguaje está cargado de significados inconscientes e historias sociales.” La historia de cada país, la historia personal y la forma en la que se estructura cada idioma “dibujan” mensajes muy diferentes a la hora de comunicarnos. Es así como noté que las expresiones, traducidas al inglés desde otro idioma, pueden generar desde ternura hasta algo gracioso, para unos, pero, para otros, puede ser muy ofensivo. Un claro ejemplo de esto es la palabra “odio” y la palabra “amor”. Para la cultura argentina, la palabra odio no acarrea un gran peso… nos escuchamos diciendo “odio esa canción, odio esa comida, odio esa profesora que me da tanta tarea”. Para culturas como la de Australia y otras culturas anglosajonas, la palabra odio traducida al inglés como hate connota el deseo de muerte del otro sujeto o cosa. Cada vez que utilizo esa palabra con soltura en mi vida cotidiana, puedo ver sus ojos abriéndose y un comentario por lo bajo diciendo: “hate es una palabra muy fuerte para lo que estás diciendo”. Esta palabra no es utilizada muy a menudo y posee un valor mucho más negativo que en Argentina. Otro ejemplo clave es el uso de la palabra amor, traducida al inglés como love. Un grupo de chicas finlandesas le comentaba a su madre lo incómodas que se sentían cuando, al mudarse a Australia, los empleados del mercado les decían lo que en español sería “Hola, querida” (“Hey Love”, en inglés). Los finlandeses -y en países nórdicos- tienden a no expresar verbalmente su afección por los demás (lo cual no quiere decir que no lo hagan por otras vías-lenguajes), y ese nivel de demostración afectiva rozaba, en sus cabezas, lo que en Argentina llamaríamos acoso callejero.

Podríamos decir entonces que es esencial comprender el contexto en el cual se inserta el mensaje, ya que cada mindset, cada background crea un entorno donde esos mensajes serán descifrados de distintas maneras. Comprender estas visiones parciales, basadas en nuestros condicionamientos, es esencialmente la clave del entendimiento entre personas, culturas y naciones, y es por ello por lo que decidí trabajar en la obra este tema tan sutil, pero tan profundo.

Los lenguajes en cruce y el desarrollo del conflicto

Heartbeat está planteado dentro del paradigma del postgrado de Lenguajes Artísticos Combinados, donde se consideran cuatro lenguajes artísticos que se trabajan en forma de cruce/combinatoria: el lenguaje corporal, el visual, el sonoro y el verbal. A su vez, los conceptos de combinatoria/cruces propuestos por el postgrado se desarrollan a través de ciertos elementos en cada lenguaje que actúan como puntos coincidentes/puntos de contacto, los cuales permiten desarrollar una sintaxis homogénea en el discurso.

La obra encarna y desarrolla entonces este conflicto comunicacional, pero lo hace a través de los lenguajes no verbales. Desde lo corporal, elegí abordar el trabajo desde lo performático, resonando con la propuesta de romper con la representación en el movimiento. A su vez, la obra está influenciada por el trabajo de Pina Bausch, donde la gestualidad (en este caso perteneciente a diversas culturas) se funde con movimientos estilizados. Esta influencia no se ve solo presente en el aspecto antes mencionado, sino que también resuena desde la elección de los performers, quienes se caracterizan por cuerpos no normados, habilitando la expresión de sus diversas particularidades. No se quiere evocar solo un lenguaje normado que nace de un cuerpo normado, sino aquellos movimientos-acciones que nacen como consecuencia de las características inherentes a cada performer. En búsqueda de estas peculiaridades, he investigado sobre una serie de movimientos relacionados con danzas tradicionales de distintas culturas, así como movimientos que “dibujan” este conflicto comunicacional.

Desde lo visual, existe un cruce muy fuerte con lo corporal a través de las sombras y de la manipulación del vestido, alineándose con lo propuesto desde el lenguaje corporal. Desarrollo una construcción continua donde el dispositivo escénico (vestido) y el cuerpo de la performer crean imágenes y movimientos sin poder, en algún punto, diferenciar qué es imagen y qué es movimiento. La sobredimensión del vestido tiene antecedentes en las tragedias griegas. Con el objetivo de generar un efecto de shock o inmersión del espectador en el tema, las tragedias griegas utilizaban dispositivos escénicos que colaboraban con dicha labor. Diferenciándose en cuanto a los procedimientos artísticos, en Heartbeat utilizo el dispositivo escénico y esa intimidad-cercanía entre el espectador y la performer para llegar a él y movilizarlo.

El lenguaje sonoro de la obra está compuesto por una colección de paisajes sonoros que fueron recolectando, durante meses, amigos que fui conociendo a lo largo de los años, los cuales habitan distintos puntos del mundo. Desde elementos de la naturaleza, pasando por música callejera, hasta sonidos percusivos como zapateos o el pitido de un ascensor forman parte del repertorio. Dentro de ellos, también se presenta el latido del corazón, elemento por el cual elijo nombrar la obra. Tanto el latido como los sonidos percusivos marcan un ritmo en la obra.

Por último, pero no menos importante, el latido del corazón (heartbeat) se vincula al ritmo que da vida, el cual toma un aspecto central al ser un común denominador a todos los seres humanos. A su vez, se vincula con conceptos de mi práctica de meditación (Sahaja Yoga), donde el chakra del corazón aloja al “espíritu”. El “espíritu” se puede explicar como la parte más esencial de la persona, aquello que trasciende nuestro color, nuestra forma corporal, nuestras identificaciones como las nacionalidades, las razas, etc., e incluso los condicionamientos que se desarrollan a medida que se crece en determinado lugar. Es por ello por lo que me inspiro en este concepto de espíritu como aquel punto de contacto que quizás permita disolver los conflictos comunicacionales interculturales.

Hoy y ahora

Luego del desarrollo de Heartbeat, y radicada temporalmente en la ciudad de Sídney, trabajo en el proyecto CALLE, junto a Gabriela Green, sobre danza y performance de protesta en Latinoamérica, así como en Dialogo Cultural, un proyecto interdisciplinario de integración cultural a través de la danza y la fotografía. Mi interés por las culturas orientales y vivir en carne propia el desafío de comprendernos más allá de nuestros condicionamientos culturales van sembrando camino en el desarrollo de todos mis proyectos artísticos.

 

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Bibliografía

BUTLER, J. (2020). “Una crítica de la violencia de nuestro tiempo” en Sin miedo. Editorial Taurus. Madrid.

Ficha técnica

Título de la obra: Heartbeat
Directora: Coti Cibils

Intérprete: Gabriela Green

Teatro o espacio de presentación: Create or Die, marzo 2020, en el marco del festival March Dance, Sydney Australia.

Defensa oral de la tesis: noviembre 2021, online, ante los jurados Alejandro Abaca, Graciela Olio, Alfredo Rosenbaum, Paloma Macchione,
Directora de tesis: Paloma Macchione

Fotos: Coti Cibils y Pablo Paniagua

 

AGRADECIMIENTOS

De principio a fin, a todos los que han colaborado en el proceso de estos últimos 5 años: Maria Isabel Manciolini, Stella Maris Viudez, Lucrecia Gimenez, Pablo Paniagua, Jose Isla Hidalgo, Facundo Pennesi, Roberto Cibils, Gabriela Green Olea, Anthea Doropoulos, March Dance festival, Create or Die, Deb Morgan, Alfredo Rosenbaum, Paloma Macchione, Moiz A. Salumain, Revista Loïe.

 

[1]El mindset es el conjunto de pensamientos y creencias que determinan el modo como los individuos viven sus vidas. También se puede entender como un sistema operativo humano que influye en nuestras ideas y formas de actuar.

 

 

About:

Coti Cibilis

Es una artista multidisciplinaria con una Especialización en Cruce de Lenguajes Artísticos. Oriunda de la Patagonia Argentina, su práctica se basa en la danza contemporánea y las artes visuales. Coreógrafa y bailarina, pero también fotógrafa especializada en danza y directora de video danza. Actualmente reside y trabaja en Sydney, Australia.

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