LOÏE. 18

Descentrar la investigación en danza

Un desafío sin utopías y siempre en construcción

23 de abril de 2026
Disponible en:
Español

 

Descentrar la investigación en danza (2025), el libro que compilan Iván JiménezJuan Ignacio Vallejos, da cuenta del resultado de múltiples y extensas conversaciones grupales, y también de reflexiones individuales de cada unx de los integrantes de la red Desentradxs, colectivo nacido en 2020, compuesto por variedad de voces y de personas de diversas latitudes.

Lejos de limitarse a funcionar como una simple colección de artículos, el recorrido de lectura que diseña esta publicación inicia con el abordaje y problematización de casos, en términos de   trayectorias, experiencias y producciones específicas, para luego direccionarse hacia el territorio de la teoría y la epistemología. Las operaciones de descentramiento que se proponen aquí para la investigación de la danza buscan arraigarse en el conocimiento artístico y académico por encima de las posibles autocensuras, que frecuentemente hacen mella en los procesos de creación artística, tanto como por sobre las limitaciones económico-políticas impuestas desde el sistema institucional.

A partir de una plataforma sustentada en el diálogo permanente, el libro reúne escritos que ponen en primer plano diferentes concepciones del “descentrar” así como un abanico de estrategias para abordar los desafíos intrínsecos a dicha meta que, es justo indicar, la publicación no rehúye evidenciar. Solo por caso, podemos nombrar la aparición, en las primeras páginas, de una pregunta que interpela al/la lector/a desde la incomodidad, y que lo acompañará a lo largo de todo el recorrido: “¿Quién tiene el privilegio de hacer el esfuerzo de descentrarse?”

Desde la dimensión metodológica, el descentramiento que propone Mahalia Lassibille tiene como punto de partida la necesidad de revisar y, si fuera necesario, deshacerse de ciertas categorías que se han ido constituyendo como dadas, como una suerte de anteojeras teóricas, cuyo peligro se encontraría en que pueden resultar en herramientas funcionales a la dominación. Páginas después, Silvia Citro, desde su propuesta “relacional procesual”, desactiva el significado atribuido a “lo performativo” en las artes del cuerpo que, según la autora, desde una suerte de neo-estructuralismo contemporáneo, vuelca lo lingüístico sobre la materialidad de los cuerpos. Citro propone, en cambio, enfatizar el carácter indexical del concepto privilegiando así las dinámicas senso-semióticas y emotivas que hacen al despliegue del cuerpo en movimiento.

Aparecen también nuevas expresiones como, por ejemplo, la de “transferencias coreográficas”. Esta noción, acuñada por Valentina Morales Valdés, plantea la posibilidad de pensar en mecanismos pedagógicos y estéticos capaces de alejar el conocimiento sobre la danza de jerarquizaciones y calificaciones culturales dominantes, para alimentarlo, en cambio, -en un sentido metafórico- desde una red neuronal signada por la horizontalidad y la retroalimentación.

La reunión de estos textos en formato de libro abre oportunidades para considerar historia(s) de la danza diferente(s) al relato occidental hegemónico, lo cual implica trazar nuevas narrativas basadas en dinámicas de ida y vuelta, plenamente horizontales, que impulsen un compartir permanente entre artistas de diferentes latitudes y formas de pensar y hacer. En este sentido, Paulina Antacli, a partir de una puesta en relato de las experiencias interculturales de la bailarina cordobesa María Rosa Hakimián y la Cía Alternancia, alega por una historia de la danza “desde los márgenes”.

Otra de las narrativas que se trazan en esta publicación es aquella que parte de las discontinuidades intrínsecas a historias individuales y colectivas de lucha por la superación de dificultades estructurales ligadas a barreras de raza, género, regímenes políticos y geografías. Esta última forma de construir historias de la danza se plasma, entre otros textos, en el escrito de Isabelle Launay. Desde su propia experiencia como coreógrafa y performer franco-africana, para la construcción de su texto, la autora se vale de la idea de “postmemoria”, conceptualización acuñada por Marianne Hirsch y entendida como la relación que la generación que sigue a aquellos que han sido testigos de traumatismos culturales o colectivos mantiene con este particular legado. La autora da cuenta de su propio proceso creativo como una suerte de reivindicación del silencio, entendiéndolo no como una carencia sino como una herramienta de protección de la identidad frente a la opresión cultural externa.

No lejos de esta perspectiva, Marcela Masetti trata sobre el impulso underground que significaron los movimientos conocidos como Danza Abierta y Teatro Abierto, en tanto fórmulas de resistencia a la represión cultural que caracterizó a los años 70 en la Argentina. La autora hace referencia a la acción subterránea como fuente de potencia, elegida en función del  descentramiento de los cánones imperantes de la época (los modelos corporales y de género, la sala teatral como lugar inamovible de la puesta en escena, los roles jerárquicos preestablecidos para los procesos de creación, entre otros) y que Masetti señala como lugares que fueron desarmados, repensados y modificados exitosamente mediante diferentes estrategias inéditas hasta el momento, entre las que se destacaba la sátira como gramática crítica infalible en la reformulación de procesos y significados.

Acerca de lo colectivo

Como bien lo expresa Rafael Guarato, estos textos no deben ser leídos como provenientes de “trayectorias individuales o de la especialidad de los autores, sino como efecto textual resultante de estos encuentros (…) textos que, en cierta medida, también son obras colectivas” (2025, p. 169).

Ahora bien, este es un aspecto interesante que emerge a lo largo de la lectura y que consiste en el protagonismo de lo colectivo, en tanto instancia política y metodológica. Esta suerte de intercambio en red, dotado del poder de lo grupal y de lo compartido, subyacente a la mayoría de los escritos que conforman esta publicación, podría pensarse como un dispositivo idealizado, donde todo funciona sin exabruptos a partir de un objetivo unificado – el de desarmar el poder del canon-. Sin embargo, la publicación no evita mencionar los sinsabores y  las ambigüedades que surgen al profundizar pragmáticamente en los esfuerzos de puesta en marcha de estos mecanismos de descentramiento.

Como señalan Iván Jiménez y Juan Ignacio Vallejos “Descentrar la danza es un proyecto que convoca tanto a una renovación o ampliación de los objetos de estudio como a una reflexión sobre el acto de investigar, e insinúa al mismo tiempo, que ambas tareas estarían intrínsecamente conectadas” (2025, p. 7). Así es como se hace necesario partir de la permanente revisión del propio rol y sus responsabilidades. El artista-investigador debe, como lo señala Mahalia Lassibille, concebir el descentramiento como un “correr la mirada” adquiriendo una actitud nómada identificable en el trazado de relaciones y variables más que en la identificación de principios y escalas .

El proponer y direccionar un territorio epistemológico a partir del trabajo colectivo de la red presenta el desafío de incluir diferentes alternativas, evitando así caer en un nuevo territorio autoritario. En este esfuerzo, el diálogo con lo dominante se activa en escritos que dan voz a la propia experiencia artística. Aparece, entre otras consecuencias, la figura de un sujeto del conocimiento que es caracterizado por Patricia Aschieri y Micalea Suárez como “anfibio”, dado que se mueve entre el arte y el saber académico-científico, y que lejos de huir de ella, reivindica la incomodidad que esta posición intersticial conlleva.

El rol del sujeto artista-investigador es retomado en los últimos escritos que componen este libro, y que están a cargo de Federica Fratagnoli, Iván Jiménez y Francisco Arboleda. Mediante la operación de distanciamiento de un yo sintiente, estos textos apelan por una apertura ecológica que permita escapar de los esquemas habituales y desterritorializar la mirada y las corporalidades. Como complemento de este proyecto, Kleber Damaso, mediante el recurso de la biografía ficcionalizada, propone un abordaje de la experiencia dancística enraizada en la afectividad, el respeto y la búsqueda del bienestar común.

¿Qué se puede decir para concluir?

Nada más que prometerles que, a lo largo del recorrido de Descentrar la investigación en danza se encontrarán con un rostro silenciado por un bozal, con el terrenal virtuosismo de unos pies descalzos, con un cuerpo expuesto sin artificios, y con otros tantos motivos que funcionan como huellas encarnadas en una variedad de estrategias de diálogo y negociación orientados a defender el derecho a danzar y a conocer la danza.

Cuestionar y revalorizar el saber hacer propio y el del otro promueve, de acuerdo con este “abanico de descentramientos”, la edificación de un horizonte de aprendizajes siempre móvil. Esta publicación se trata, en definitiva, de una invitación empírica, metodológica y epistemológica a funcionar desde el desfase, lo periférico, lo incomprendido, así como desde el afecto y el compromiso, con el ansia del descubrimiento como faro y, por qué no, esperando también el goce que subyace a toda aventura.

Intentando brindar un trozo de lo experimentado desde mi lectura, y dadas las limitaciones de espacio pautadas para esta reseña, he dejado afuera a algunos de los escritos que forman parte de Descentrar la investigación en danza, siempre procurando que estos autores y autoras no mencionados se sientan, igualmente, representados en estas líneas. Espero, sinceramente, haberlo logrado.

 

***

 

Descentrar la investigación en danza, 2025, Miño Y Dávila Editores.

Compiladores: Iván JiménezJuan Ignacio Vallejos

Escriben: Ana Teixeira, Isabelle Launay, Mahalia Lassibille, fabi barba, Valentina Morales,
Paulina Antacli, María de Lourdes Fernández, Marcela Masetti, Rafael Guarato, Patricia Aschieri, Micaela Suárez, Sara Gómez, Lara Ferrari, Laila Gelerstein, Silvia Citro, Federica Fratagnoli, Francisco Arboleda, Iván Jiménez, Kleber Damaso.

Acerca de:

Susana Temperley

Es Doctora en Artes (UNA), especialista en Crítica y Difusión de las Artes (UNA) y en Análisis de la Producción Coreográfica (UNLP), y licenciada en Comunicación Social (UBA). Desde el 2007 es profesora en Semiótica y Teoría de la Comunicación y Semiótica de las Artes en el área de Crítica de Artes (UNA).

Desde hace más de dos décadas, se encuentra abocada al estudio de la relación entre danza y tecnología y sus problemáticas en torno a los lenguajes del arte contemporáneo. Ha publicado artículos sobre este tópico en medios argentinos e internacionales. Es autora del libro Videodanza. Complejidad y Periferia. Hacia una plataforma de análisis de la danza en interacción con la tecnología, 2017, RGC, Buenos Aires y co-compiladora del libro “Terpsícore en Ceros y Unos. Ensayos de Videodanza” 2010, Guadalquivir, Buenos Aires.

Ver publicaciones

Otros Artículos
Other articles