LOÏE. 13

Discursos actuales de la danza

14 de December de 2023
Available on:
Spanish
Available on:

El auge de los videos de danza de formato corto en las redes sociales, tras la pandemia del COVID-19, ha transformado el modo en que consumimos y apreciamos el arte danzario. Han sido las propias redes sociales las que demostraron ser un medio poderoso para conectar bailarines y audiencias, fomentar la creatividad y abrir nuevas oportunidades. Aproximémonos pues, en este breve espacio, a planteamientos actuales que nos hacen reflexionar en torno a este tema.

“Las redes sociales se han convertido en el fenómeno más revolucionario dentro de los medios de comunicación desde la llegada de la televisión.” (Fernández, Menéndez, Fuertes y Milán, 2019, citado en Lamas Baiak, 2022, p.158). Aplicaciones como TikTok, Instagram Reels, y otras plataformas similares, han revolucionado la forma en que consumimos contenido. Con videos de corta duración[1], las redes sociales atrapan nuestra atención y nos permiten explorar nuevos intereses. La danza, como arte rico en visualidad y emoción, encajó perfectamente en estas plataformas. Durante el confinamiento, muchos bailarines profesionales y amateurs aprovecharon las redes sociales para compartir su talento con el mundo. Estas plataformas se convirtieron en parte de un nuevo escenario virtual para la danza y se llenaron de tutoriales de baile, retos virales y actuaciones emocionantes.

La investigadora Chuyun Oh[2] (en Harlig et al., 2021) dice que TikTok es la aplicación más reciente para compartir videos cortos de danza. Aunque no está claro cuándo y quién comenzó la tendencia, se puede rastrear hasta el otoño de 2019. Desde el brote de COVID-19, en diciembre de ese año, el tiempo que los usuarios pasan en TikTok se duplicó y se convirtió en la aplicación más descargada de 2020, con una creciente popularidad para lidiar con la ansiedad relacionada con la pandemia. Mientras que la coreografía implica profesionalismo, el baile puede referirse a una actividad más inclusiva, espontánea y amateur que todos pueden hacer, desde rituales hasta festivales callejeros.

Por otro lado, Chuyun Oh, señala asimismo que los estudios futuros de danza pudieran investigar también los algoritmos de las redes sociales que respaldan los privilegios raciales, de género y de clase, y cómo afectan la monetización y la cultura de las celebridades después del COVID-19.

Nací en Corea del Sur y pude visitar a mi familia allí el último semestre porque estaba enseñando en línea. Debido a que mi investigación trata sobre K-Pop y también las redes sociales, terminé atrapada en casa viendo muchos videos de TikTok. Y noté que las sugerencias “para ti” eran dramáticamente diferentes a los videos sugeridos en los Estados Unidos. No soy una erudita en estudios de algoritmos, pero para pensar en la recepción del público, podríamos necesitar colaborar con personas en otros campos para tener una mejor idea de cómo nuestra comprensión de una tendencia popular en realidad está manipulada por algo que va más allá de nuestras expectativas humanas.[3] (Chuyun Oh, en Harlig et al., 2021, p. 201)

Esta consideración realza el carácter interdisciplinario de la danza como campo de investigación que es capaz de integrar disímiles disciplinas para analizar el comportamiento de los cuerpos danzantes, al fin y al cabo, la danza es inherente al ser humano.

De manera general, las redes sociales han tenido un impacto significativo en la comunidad artística y en sus seguidores. Han brindado a bailarines de todo el mundo la oportunidad de mostrar su talento y alcanzar un público global, lo que ha resultado en una mayor visibilidad y reconocimiento para estos artistas.

La naturaleza efímera de la viralidad de los videos de danza de formato corto que se publican en redes sociales ha estimulado la creatividad, impulsando a los bailarines a experimentar con nuevos estilos, movimientos y fusiones, porque, para poder publicar continuamente es necesario estar creando ideas para los videos constantemente, sin que estas ideas sean repetitivas y puedan aburrir a la audiencia virtual. Además, el acceso a tutoriales de baile y clases virtuales se ha popularizado, permitiendo a entusiastas de todos los niveles mejorar sus habilidades desde cualquier lugar del mundo de manera fácil y accesible. La actividad en estas plataformas también ha facilitado la conexión entre bailarines y coreógrafos, dando lugar a colaboraciones internacionales y proyectos conjuntos. Por último, las redes sociales han fomentado la creación de comunidades en línea en torno a la danza, donde profesionales y aficionados se reúnen para compartir experiencias, consejos y apoyo mutuo, desarrollando un sentido de pertenencia a círculos sociales que trascienden las distancias y las franjas horarias.

A pesar de los beneficios evidentes, la popularización de la danza en videos de formato corto para las redes sociales también tiene sus desafíos. Es importante considerar aspectos como la calidad artística. Sobre este tema tenemos la explicación de Pamela Krayenbuhl[4] sobre la limitación del formato en cuanto a su encuadre:

Los coreógrafos construyen secuencias sencillas de movimientos para mantenerse por debajo de los 15 segundos y, en el espacio limitado de una pantalla de teléfono orientada al retrato, los bailarines aficionados pueden aprender y reproducir esas secuencias sencillas. (…) el hilo conductor de las coreografías de TikTok es el rostro, las manos, los brazos, las caderas y los glúteos. El juego de pies es poco frecuente, así como los bailes de cuerpo entero, por lo que la vieja queja de que los no bailarines tienen “dos pies izquierdos”… No es un problema en TikTok.[5] (en Harlig et al., 2021, p. 199)

Si analizamos esta limitación, más bien se podría decir que está hecha para que cualquier persona, sea profesional de la danza o no, pueda bailar en ese escenario, lo cual no hace que todo lo que se presente como danza en esa escena virtual-digital de las redes sociales sea una pieza artística. Y es aquí donde quizás tengamos, los teóricos de la danza, que implementar ciertas fronteras.

Cuando mencionamos que “todo el mundo es un bailarín”, estamos justamente activando la singularidad propia de cada uno/a como parte de una colectividad ética, igualitaria, que valoriza las diferencias en y a través de la corporeidad en el espacio dinámico. Por un lado, diluimos las fronteras de la danza al punto de difundirla como movimiento creativo posible para cada uno/a. Por el otro, necesitamos restringir nuestras fronteras, y delimitar procedimientos y terminologías específicas para dichos procesos artísticos complejos. (Fernandes, 2021, p.45)

Se trata de actualizar teorías y explorar nuevos escenarios para poderlos manejar a favor de la comunidad danzaria, pero también se trata de ir esclareciendo, consolidando y actualizando el camino teórico danzario dentro del campo virtual-digital para poder discernir entre lo que es una pieza de arte y lo que entra en otras clasificaciones (quizás aún no creadas), delimitando así categorías para poder alfabetizar a la nueva audiencia virtual que tiene la danza.

Susana Temperley[6] se refiere a este tema también y comenta:

Yo a lo que le tengo miedo es a la masificación del acceso a la posibilidad de producir un producto que no es artístico. Vale. Está bien. Hay que ser democrático, democrática. Es buenísimo probar todo, pero no por uno acceder a esas herramientas, uno es un artista. Tiene que haber búsquedas estéticas, preguntarse sobre cuestiones de creatividad, de creación, de por qué lo hago a nivel artístico, que es todo un debate, un debate filosófico también. (…) Por ejemplo, si yo grabo algo con un celular, creo que ahí tiene que haber una responsabilidad, justamente con lo que es el juicio artístico, que el artista lo tiene que tener incorporado, tiene que saber hasta dónde es un juego y hasta dónde la búsqueda pasa al otro lado. Vamos solamente con las herramientas de un artista, eso sí me parece un lugar peligroso en este momento (Comunicación personal, 5 de mayo de 2023).

El desarrollo de este tipo de formato de video corto de danza en redes sociales sin duda es relevante porque ha sido un fenómeno sumamente masificado a raíz del COVID-19, pero quizás justo estemos en la apertura de un nuevo campo de estudio donde será necesario aliarse a otras ramas de saberes tecnológicos para poder comenzar a analizar con más detenimiento este tipo de nuevo discurso danzario virtual-digital y los que vengan próximamente. “En una era donde hay mucho contenido disponible, con calidad o sin ella, gratuito o no, es necesario aprender a posicionarse en las redes sociales y a planificar estrategias de recaudación financiera, pues las pantallas son los nuevos teatros del siglo XXI” (Lamas Baiak, 2022, p.173).

La danza seguirá evolucionando y adaptándose a las nuevas tecnologías y contextos, y las redes sociales, sean las actuales o las futuras que se creen, son ya un escenario clave para el análisis, la difusión, el disfrute y la creación del arte danzario.

 

***

 

[1] En dependencia de la plataforma y las actualizaciones del algoritmo, la extensión de este tipo de formato va cambiando, pero podemos tomar como referencia los videos hechos dentro de Instagram Reels o Tik Tok que están entre los 15 y 30 segundos de duración.

[2] Doctora en Estudios del Espectáculo, Universidad de Texas en Austin. Profesora Asistente de Práctica/Teoría de la Danza en la Universidad Estatal de San Diego, Estados Unidos.

[3] I was born in South Korea, and I was able to visit my family there last semester because I was teaching online. Because my research is about K-Pop and also social media, I ended up stuck at home watching a lot of TikTok videos. And I noticed the “for you” suggestions were dramatically different from the videos suggested in the United States. I’m not an Algorithm Studies scholar, but to think about the audience reception of dance, we might need to collaborate with people in other fields, in order to get a better idea of how our understanding of a popular trend is actually manipulated by something beyond our human level of expectation. (Trad. de la A.)

[4] Profesora Adjunta de Estudios de Cine y Medios de Comunicación en la división de Cultura, Artes y Comunicación de la Universidad de Washington, Tacoma. Doctora en Culturas de la Pantalla, Universidad de Northwestern, Chicago, Estados Unidos.

[5] Choreographers construct simple sequences of movement in order to stay under that 15-second marker and in the limited space of a portrait-oriented phone screen, amateur dancers can learn and replicate those simple sequences. (…) the common thread in TikTok choreographies is a focus on the face, as well as hands, arms, hips, and butt. Footwork is rare and so are full-body dances, so the age-old complaint of non-dancers having “two left feet?” Not a problem on TikTok. (T. de la A.)

[6] Profesora de Semiótica y Teoría de la Comunicación y Semiótica de las Artes en el área de Crítica de Artes de la Universidad Nacional de las Artes en Argentina. Investigadora y Directora general de LOÏE (Revista de danza, performance y nuevos medios).

 

Referencias bibliográficas

  • Fernandes, C. (2021). DanzaS y Des-Crisis: Extinción, exclusión, extenuación y expansión en espaciostiempos de pandemia. In L. Matos & H. Lachino (Eds.), La danza en tiempos de crisis y re(ex)istencia (pp. 33-62). Difusión Cultural UNAM – Dirección de Danza.
  • Harlig, A., Abidin, C., Boffone, T., Bowker, K., Eloi, C., Krayenbuhl, P., & Oh, C. (2021, Julio 7). TikTok and Short-Form Screendance Before and After Covid. The International Journal of Screendance, 12, 190-209. https://doi.org/10.18061/ijsd.v12i0.8348
  • Lamas Baiak, M. (2022, Julio 8). INFLUENCIAS DE LA GLOBALIZACIÓN EN LAS DANZAS CLÁSICAS INDIAS BHARATA NATYAM Y KATHAK: UN ESTUDIO DESDE LA PERSPECTIVA DEL PROCESO CREATIVO Y DE RECEPCIÓN EN EL SIGLO XXI [Tesis Doctoral]. https://www.educacion.gob.es/teseo/mostrarRef.do?ref=2206839

 

About:

Kaisa García Hernández

Licenciada en Arte Danzario, especialidad Ballet, del Instituto Superior de Arte en Cuba. Anteriormente graduada de la Escuela Nacional de Arte en La Habana donde cursó cinco años en ballet clásico y cuatro en danzas españolas. Bailarina profesional del Ballet de la Televisión Cubana. Ex-bailarina y profesora del Ballet Español de Cuba.

See this author posts

Other articles
Otros Artículos