LOÏE.

Bailar entre pampas

29 de October de 2026
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Notas sobre danza(s), archivo y región

 

Resumen

El presente artículo se ubica en la frontera de las danzas argentinas, específicamente en la Provincia de La Pampa, para pensar los límites, tensiones y cruces posibles entre voces, archivo y región. A partir de una serie de entrevistas a trabajadoras de la danza de Santa Rosa y de visitas a espacios donde la danza contemporánea se hace, fui recolectando pistas, restos, modos de estar en una región definida por Morisoli como una “cultura de la adversidad y de la porfía” —lejana y cercana al mismo tiempo respecto del centro porteño—.  Asimismo, fui cotejando estos datos con algunas revistas culturales1 de la provincia y algunos materiales curriculares2 para reflexionar sobre las prácticas artísticas contemporáneas, sus modos de resistencia y de olvido.

Esta reflexión propone leer dichas tensiones como un proceso en curso: el de una práctica en danzas contemporáneas que se producen, se transmiten y se organizan, pero que todavía se están construyendo las condiciones para su inscripción.

En una provincia donde numerosas memorias culturales han circulado mediante testimonios, voces locales y documentos administrativos, periodísticos e institucionales, la danza plantea un problema específico: no su imposibilidad de permanecer, sino la dificultad de reconocer, relacionar y hacer accesibles las diversas huellas en las que persiste.

 

 Apertura: ¿dónde queda la danza?

La región sucede.

Edgar Morisoli 3

 

Al fin y al cabo…

¡Un lugar donde nunca pasa nada!

Jorge Cuelle

 Mucho hay escrito sobre la región pampeana. Mucho más hay dicho: imaginarios, mitos, rumores, leyendas, incluso la autopercepción de algunos habitantes sobre un lugar desértico donde, paradójicamente, cuando no pasa nada, pasa de todo, casi invisible. Desde su provincialización en 1951, los campos intelectuales han discutido sobre el lugar de La Pampa en el canon nacional, en los imaginarios culturales y en el territorio argentino. Mucho hay también producido en la pampa: tanto en su límite provincial como en su extensión patagónica; potencia de acción que tensiona la identidad desde el “ser” argentino fuera de Buenos Aires.

La cuestión identitaria se complejiza todavía más cuando se trata de practicar artes —y, especialmente, danzas— fuera de un referencia cosmopolita. No se trata solo de preguntarse si en La Pampa hubo o hay producción dancística, sino de indagar bajo qué condiciones esas prácticas logran inscribirse en una memoria cultural. Aún cuando se produce, ¿dónde quedan esas danzas cuando una obra termina? La pregunta remite tanto a los rastros materiales que deja una práctica viva —a través de fotografías, programas, testimonios, registros audiovisuales— como al lugar simbólico que alcanza dentro de las historias del arte provinciales y nacionales. Porque cuando esas huellas no se conservan, no circulan o no son reconocidas como archivo, la falta de inscripción puede confundirse con una ausencia de producción.

 

Con aquella pregunta comencé a tomar algunas notas mientras dialogaba con diferentes voces de la provincia. Estas notas pretenden resignificar la concepción ampliada de las formas en que la danza permanece. Por un lado, existe un archivo que está compuesto por programas de mano, recortes periodísticos, afiches, documentos de trabajo y registros de ensayos; por otro, el repertorio, entendido por Laura Chertkoff (2022) —siguiendo a Taylor (2011)— como una memoria corporal que circula en gestos, narraciones orales, movimientos incorporados y fragmentos de obras posteriores. Siguiendo a Pita González y Grillo (2015), el relevamiento atiende también a la “geografía humana” de las prácticas: quiénes bailaron, enseñaron, gestionaron o asistieron a las obras, así como a los documentos personales —bitácoras, cartas, anotaciones, (egodocumentos)— capaces de reconstruir esas redes.

En La Pampa, las políticas archivísticas estuvieron históricamente vinculadas con las políticas culturales orientadas a identificar los rasgos de una identidad regional o “pampeanidad”. Sin embargo, las iniciativas de preservación documental fueron fragmentarias, contaron con recursos limitados y permanecieron asociadas, principalmente, a una concepción del archivo como repositorio de documentos históricos al servicio de la investigación (Salomón Tarquini, 2023). En el relevamiento preliminar realizado en torno a las revistas culturales, se observa que la danza adquirió una presencia tardía y todavía limitada como objeto de investigación y conservación en comparación con otros campos culturales pampeanos, como el de las artes visuales.

Es posible reconocer distintos procesos, no necesariamente simultáneos, que contribuyeron a ampliar la inscripción pública de la danza. Entre ellos, la institucionalización de su enseñanza mediante propuestas formativas oficiales; su aparición creciente en publicaciones culturales y medios locales; la creación y continuidad de festivales; la disponibilidad de espacios escénicos compartidos con otras artes; y, más recientemente, la conformación de asociaciones y colectivos específicos. Estos procesos no constituyen todavía un sistema plenamente consolidado, pero permiten reconocer una escena progresivamente más articulada y visible.

Por ejemplo, la institucionalización de la formación en danza a través de la creación de profesorados (como el anterior Polivalente de Artes con mención en Danzas Folklóricas, el Centro Regional de Educación Artística -CREAr, de 1999- y las actuales Diplomaturas Municipales)4 habilita su reconocimiento como espacio pedagógico y su acreditación formal. Por su lado, recién hacia el año 2000, se observa una mayor mención en algunas revistas culturales al área de la danza, en particular, como formas de promoción de clases, mayormente de jazz y de ballet. Asimismo, podemos mencionar la proliferación de eventos públicos y privados -también relativos al teatro- en los últimos diez años, por ejemplo, la Fiesta Provincial del Teatro, cuya concurrencia es cada vez mayor, y/o el intercambio escénico entre danza y teatro en la Asociación de Trabajadores del Teatro Pampeano (ATTP, desde 2003).5 Solo en los últimos años, con la conformación de asociaciones como la Asociación Pampeana de Danza (APADA) y el crecimiento de festivales, residencias y colectivos, es que la danza comienza a consolidarse como una escena progresivamente articulada, con mayor visibilidad.

2. Las bailarinas hablan

Sólo le temo al olvido. Y en mi caso es imposible que suceda. Porque quedan mis libros. Dentro de millones de años alguien los leerá y seré recordada. Sabrán que existí, son mis restos, como los huesos de los dinosaurios que encontraron allá por el oeste pampeano.

Ana María Lassalle

Corre el año 2012. Nadia Grandon y Stella Sánchez presentan Giradoras, un documental sobre bailarinas pampeanas.6 En su inicio declaran:

Diosa de los tehuelches septentrionales – diosa Watsiltsüm, la giradora, asociada con la idea del laberinto o camino difícil al más allá, espiralada como la chaucha del caldén, árbol carácter sagrado para los ranqueles.

Enunciado como un país del monte, en este documental, el territorio permite pensar la relación entre danza y región. Vemos a las bailarinas en distintos escenarios: en una clase, andando en bici, en una terraza, cerca del agua. Vemos también la convivencia del tango, del folklore y de la danza contemporánea: ¿no será eso bailar entre pampas?

Empiezo por Juliana González Carreño (bailarina, coreógrafa y docente pampeana). Se que ella me va ayudar, es quien me dice que empiece por Giradoras. Tiene razón, hay algo ahí. Me dice la Juli:

La referencia siempre estaba afuera: cuando estaba acá, en Santa Rosa, había que ir allá; en Buenos Aires, había que irse más allá, seguir en movimiento… Pensándolo ahora, todo el tiempo fue el afuera: la referencia en Buenos Aires, en Europa, en Norteamérica, algo que hace 20 años atrás era muy común… Pero no fue hasta que estuve afuera que pude hacer una lectura diferente del adentro, y pude darle valor a lo que antes había habitado.

Contacto a Frana Zabala (artista visual, bailarinx y performer pampeanx). Me dice que revise la muestra de Susana Tambutti en el ex CCK. Tiene razón, hay nombres de La Pampa ahí: “En todos los espacios que ocupé, de formación académica formal o informal, me aseguré de enunciar que soy de Santa Rosa, La Pampa. Siempre fue algo muy marcado para presentarme y contar mi historia o la construcción de mi obra artística”. Le pregunto por el archivo y responde:

Me parece importante tener registro de los hechos artísticos que se construyen en los territorios. Creo que, cuando creamos, lo hacemos desde donde venimos, hay una identidad territorial en lo que hacemos y es necesario reconocerla, mostrarla. Al volver a La Pampa me voy encontrando con espacios que antes no conocía. Hoy en día me es imposible pensar a la danza como un ente aislado del contexto que nos atraviesa, de la historia de nuestros territorios y de mi identidad como disidencia.

Sigo con Candela Rodríguez (bailarina actual en la Compañía Nacional de Danza Contemporánea y docente de Yoga). Me recuerda un trabajo que hicimos juntas en Buenos Aires sobre algo relacionado con el origen compartido, Camino a Toay.  Dice:

En relación a La Pampa, no es una práctica tan consciente o direccionada. Pero mi casa es un centro energético muy grande que está adherido, inevitablemente, a un paisaje pampeano. Las experiencias pampeanas, al ser familiares, tienen más peso, son más densas: cuando interpreto, aparece ese banco de imágenes. Los años pampeanos son como años de mucha imagen, de mucho cuerpo en ese lugar.

Todas ellas me remiten a APADA. Rápidamente me responde la secretaria, Lucía López Varela (bailarina, docente y artista pampeana). Me cuenta que siempre quiso bailar pero que no pudo irse a estudiar afuera. Agrega que, si bien empezaron con ella varios estudiantes, fue la única egresada de su camada en la Escuela Municipal. Hizo sus últimas materias sola: la sostuvieron sus docentes. Cuando le pregunto por eventos donde la danza circula actualmente en La Pampa, menciona Expo Danza (en Santa Rosa y Acha) y Festival Cuerpo en Escena. Cuando hablamos sobre archivos, especialmente me cuenta sobre una compilación escénica de danza y teatro publicada por la Televisión Pública Pampeana (TVPP) en 2023. Suma a la lista numerosas iniciativas escénicas asociadas con la relación entre poesía y danza pampeana, como la presencia de Las corporales. Me detengo particularmente en este colectivo porque su trayectoria permite observar una modalidad sostenida de producción, formación y experimentación dentro de la danza independiente local, el amalgama de nombres, técnicas y reformulaciones. Este proyecto comenzó hace más de diez años como un grupo de estudio independiente para explorar diversas técnicas corporales (yoga, eutonía, danzaterapia). Tuvo varias etapas y grupalidades, pero entre 2024 y 2025 tuvieron más actividad tomando clases con Juliana González y generando distintas intervenciones, incluso escénicas. Quienes conforman Las corporales son: Belén Naval, Cecilia Bagliani, Josefina Bravo, Noelia Davini, Malva Roldán, Rosario Torres, Lía Espain y Pía Cenizo. Lucía -agrega- no quiere dejar de apostar a la danza. Entonces Lu me lleva a Agus.

Agustina Puhl (bailarina, compositora, performer pampeana, co-fundadora de Momentum_club de arte y filosofía) cuenta que hubo varios intentos de conformar un ballet municipal estable en La Pampa. Habla, en su recorrido, sobre los obstáculos para sustentar su trabajo como hacedora de la danza, de la importancia de Magalí Gigena (actual presidenta de APADA, alias “La Maga”), y lo mucho que ella ha hecho  por la danza en esta ciudad. Y reafirma:

La danza independiente se mueve desde el deseo. Reconozco lo agreste del paisaje y algo argentino en atar todo con alambre. Me interesa desolemnizar las formas: mezclar lo urbano, lo latino, lo afro. Más que la identificación con la llanura, creo que vivir acá es una forma de vida.

Cuando les pregunto por los nombres que hacen e hicieron danza en La Pampa, no lo dudan, es indistinto si el origen de cada una fue en el jazz, en el balssélet, si tienen cercanía con el teatro, con la gimnasia artística, si su formación fue privada o independiente. Todos estos aspectos remiten a un mismo origen: Inés Mazzone, Noemi Cheskolan, Andrea Santamarina, Yayo Martín, Mariela Ruggieri, Carolina Fernández, Malva Roldán, Luciana Gómez Arzani, Soledad Buss, Laura y Silvina Fernández, Belén Echenique, Magalí Gigena, César Gómez, Gabriela Ayala, las visitas de Laura Roatta, de Margarita Fernandez y de Manuel Vallejos, Ana Badillo, Florencia Silva, Paula Grossé, Pablo Ruggeri, Alba Marín, Iván Peñalba, Mariano Sánchez, las propias Agustina Puhl y Juliana González Carreño… La lista sigue en sus sucesiones, y también en sus emergentes.

Todas las bailarinas nombran los intentos varios de conformar un Ballet Municipal Estable, entre compañías y proyectos independientes: desde Compañía Septimus hasta la actual BAP (Bailarinxs Autoconvocadoxs Pampeanxs), que surge de manera autogestiva bajo el lema “queremos vivir de bailar en nuestra tierra”.

Entonces, vuelvo a Juliana. En ella encuentro una figura entre generaciones: fue formada por ese intercambio entre Buenos Aires y La Pampa, además de que hoy ya es formadora de perfiles emergentes en la escena contemporánea. Le pregunto por la relación entre danza y región:

Es una pregunta difícil, quizá más vinculada con otros lenguajes… Encuentro más cercanía con lo social-folclórico; aunque también un camino más entre las personas que entre las obras en sí, tal vez. La poca institucionalización, más allá de los avances que se han hecho, podría ser quizás la necesidad de darle valor: revisitar, revalorizar, socializar, recuperar las producciones. La verdad es que estoy muy recién acercándome a una enunciación del acá…

 

3. Circuitos de producción, ¿un archivo posible?

Defiendo mi lugar

esta humilde morada.

Olga Orozco

Es claro que muchas experiencias circulan más de lo que se fijan. La cuestión del archivo adquiere otra densidad: no se trata de una ausencia de producción, sino de un desajuste entre la densidad de las prácticas existentes y las formas disponibles para registrarlas, preservarlas y hacerlas accesibles. La escena actual desmiente la idea de una ausencia de producción dancística. Hasta lo que pude rastrear, tanto la biblioteca de la Universidad Nacional de La Pampa como la del Archivo Histórico Provincial dan cuenta de la presencia de artículos y libros de danza vinculados principalmente con el folklore y las tradiciones, así como de recortes periodísticos de diarios locales que valdría la pena indagar en relación con la escena contemporánea.

Hasta el momento, los materiales y entrevistas me permitieron hipotetizar de modo preliminar que este entramado entre pasado y presente se sostiene a partir de una formación híbrida donde el territorio se vuelve condición. En este sentido, el archivo permanece latente como una fuerza, en parte, inestable ya que las genealogías, por el momento, tienen un fuerte anclaje en la oralidad: los nombres que se repiten no provienen de manuales, sino de clases, talleres, vínculos. La historia circula en los cuerpos.

Sin dudas, la danza contemporánea (e independiente) en La Pampa no carece de historia; lo que todavía resulta fragmentario son las condiciones para reconstruirla, hacerla accesible y reconocerla públicamente como tal. La danza pampeana está ahí produciendo, enseñando y circulando. Lo que está en juego son sus condiciones de inscripción: falta todavía reunir, relacionar y volver legibles las huellas que permiten (re)narrarla. Entre numerosos antecedentes e iniciativas, la danza encuentra espacios para existir, pero no siempre para permanecer. Pensarla hoy implica asumir ese desfasaje: no como déficit sino como tarea en curso.

La danza en La Pampa configura un archivo en construcción, siempre que entendamos que éste no agota sus formas de permanencia: junto con los documentos, existe un repertorio corporal y oral que transmite gestos, técnicas, nombres y experiencias, entre archivos documentales dispersos y repertorios corporales y orales que continúan transmitiéndose. Un archivo que todavía no tiene una(s) forma(s) definida(s), pero que ya posee, claramente, una escena. Entre la pampa y la vía, donde muchas prácticas circulan más de lo que se fijan, la pregunta por el archivo no es qué falta, sino dónde —y cómo— queda lo que ocurre, sus posibilidades y formas/dispositivos de permanencia.

@robertofigueroa

Notas

1 El siguiente ensayo forma parte de la investigación “Revistas culturales de Santa Rosa: rescate y sistematización del patrimonio literario provincial (1950-2025)” (Dir.: Mariano Oliveto; Codir.: Leda García). Res. 143/25-01/01/2025

2 Dicho análisis forma parte del proyecto de investigación “Pasados en disputa: discursos, políticas, actores y prácticas sobre cultura, memoria y patrimonio en la región pampeano-patagónica (siglos XX y XXI” (Dir.: Claudia Salomón Tarquini). Res. 237-CD-23. 01/01/2023-31/12 /2025.

3  En Aproximación al concepto de región. Seminario de Literatura Regional N°1. Santa Rosa, Secretaría de Cultura y de Extensión Universitaria, Universidad Nacional de La Pampa, 1988-1989.

4  Según lo consultado, la Diplomatura en Lenguajes del Movimiento y la Diplomatura en Creación y Producción en Artes del Movimiento se crearon en 2024. Si bien en 2020 se había fundado originalmente la Escuela Municipal Santa Rosa (EMSAR), junto con la Tecnicatura en Interpretación y Composición en Danza Contemporánea, esta última, dado su desgranamiento, quedó subsumida a las actuales diplomaturas.

5 Existe, además, una variable común: la migración de los y las habitantes de La Pampa a otras capitales del país en busca de oportunidades y ofertas (de trabajo, de estudio, de ascenso social). Si bien esta competitividad es discutible, se trata de una realidad tanto para quienes se quedan como para quienes se van. Muchas veces, este flujo permite un intercambio fructífero entre profesionales que van y vienen, se forman y forman a otros, bajo el orgullo de ser pampeanas y pampeanos. Este constante movimiento construye y resignifica un flujo cultural activo y de relativa apertura.

6 Entre los paisajes, vemos a Camila Espeilhac (Miguel Cané), Irma Caseiro (Bernardo Larroude), Alba Marin (Pico), Rosa Miranda (San Martin), Juliana González Carreño (Santa Rosa), Marta Morete (Ceballos), Lia Spain (Carro Quemado).

 

Referencias bibliográficas

Chertkoff, L. (2022, 24 de noviembre). Danza Abierta, una estrategia de resistencia a la dictadura. LOÏE. https://loie.com.ar/loie-11-2/proyectos/danza-abierta-una-estrategia-de-resistencia-a-la-dictadura/

Marambio de la Fuente, M. (2025). Investigar sobre revistas: Notas de campo extemporáneas. Meridional. Revista Chilena de Estudios Latinoamericanos, (25), pp. 171–181. https://doi.org/10.5354/0719-4862.2025.81044

Morisoli, E. (1993). Mito y realidad en la poesía de La Pampa”. Conferencia dada en la Biblioteca Nacional, Sala “Jorge Luis Borges”, Buenos Aires.

Pita González, A; Grillo, M. (2015). Una propuesta de análisis para el estudio de revistas

culturales. Revista Latinoamericana de Metodología de las Ciencias Sociales, 5 (1). En

Memoria Académica. Disponible en: http://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/art_revistas/pr.6669/pr.6669.pdf

Taylor, D. (2011). Estudios avanzados de performance México: Fondo de Cultura Económica.

Salomón Tarquini, C., & Laguarda, P. (2012). Las políticas culturales pampeanas y el alumbramiento de una identidad regional (1957–1991). En P. Laguarda & F. Fiorucci (Eds.), Intelectuales, cultura y política en espacios regionales de Argentina (siglo XX) Prohistoria Ediciones–EdUNLPam, pp. 105–130.

Salomón Tarquini, C. (2023). “Para rescatar la cultura regional”: políticas culturales y políticas archivísticas en La Pampa (1973-2017). Aletheia, 14(27), e181. https://doi.org/10.24215/18533701e181

 

Fuentes hemerográficas

La Arena. (2023, 20 de diciembre). El teatro ATTP cumple 20 años y lo festeja con una varieté. La Arena. https://www.laarena.com.ar/culturales/el-teatro-attp-cumple-20-anos-y-lo-desteha-con-una-variete-202312200330

La Arena. (2024, 12 de febrero). Hubo reunión con referentes de la cultura. La Arena. https://www.laarena.com.ar/la-pampa/hubo-reunion-con-referentes-de-la-cultura-20242120220

La Arena. (2024, 15 de octubre). Comienza el festival de danza “Cuerpo en escena”. La Arena. https://www.laarena.com.ar/la-pampa/comienza-el-festival-de-danza-cuerpo-en-escena–2024101520530

Oliveto, M., y García, L. (Dirs.). (2025). Catálogo de revistas culturales de Santa Rosa (1950-2025) [Archivo de investigación inédito]. Universidad Nacional de La Pampa.

 Fuentes orales

González, J., Rodríguez, C., Zabala, F., Puhl, A., y López Varela, L. (2026, marzo-julio). Entrevistas realizadas por Victoria Alcala [Entrevistas inéditas].

 Fuentes gráficas

Imágenes compiladas a través de la colección personal y registro de las artistas entrevistadas.

 Fuentes en video

Grandón, N., y Sánchez, S. (Directoras). (2012). Giradoras [Registro audiovisual en DVD]. Colección personal de Juliana González Carreño.

 

Imágenes cortesía Agustina Puhl

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Victoria Alcala

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