Todo pende de un hilo, de una varilla, de un aire de tormento
o de una pequeña música que nos susurran como un viento,
un hilo apenas sostiene y sin embargo, puede hamacar el presente
entre el pasado y el futuro, girar de tal modo
que podemos ver adelante y atrás: criaturas en el espacio
de una duda, en el tiempo de una decisión, en el silencio
de cuerpos que desean, ríen, se bañan en la desolación,
pìden pan y no les dan, piden beso y les dan un hueso:
hace frío arriba, en el espacio de un equilibrio fatal, nieva
y llueven aguas que nadie puede beber,
todo pende de un hilo, y nosotrxs,
quienes creemos en esa danza, tan leves somos
como una caída.
Sostenerse de algo intangible, mover las manos y alcanzar,
en la precariedad, lo frágil, y hacer que no se quiebre,
compartir eso:
L.L., 1-1-2026