LOÏE.

Abrir la boca. Archivo Lida Martinoli

30 de October de 2026
Available on:
Spanish
Available on:

Por Nora Moreno Macías y Claudia Molinari

 

El hallazgo

La investigación sobre el archivo de Lida Martinoli comienza a desarrollarse en 2025 en el marco del Grupo de Estudio y Experimentación sobre Curaduría en Danza y Performance (GEE-UNA), coordinado por Silvina Szperling y Magdalena Casanova. Como comentamos en un artículo publicado en el número anterior de esta revista (Curaduría en danza y performance: Un territorio de investigación), el grupo surge en 2024 principalmente como un espacio de debate, reflexión e indagación en torno a la curaduría en artes del movimiento, una disciplina relativamente incipiente en nuestro país, por lo menos en lo que respecta a las prácticas del cuerpo. En este contexto, realizamos una serie de entrevistas a distintxs referentes argentinxs, curadorxs, gestorxs, directorxs de espacios pedagógicos y artísticos, listamos, organizamos datos, clasificamos respuestas y comenzamos a interpretar resultados.

Con esta tarea aún en proceso, en uno de nuestros encuentros a comienzos de 2025, Cecilia Parada, integrante del grupo y voluntaria del Museo Histórico de La Boca, nos comenta que durante una tarea de ordenamiento realizada en el museo durante 2024 había encontrado un baúl con vestuarios pertenecientes a Lida Martinoli y varias cajas con materiales de archivo. Hasta ese momento el nombre de Martinoli no formaba parte de nuestras referencias principales sobre la historia de la danza argentina. El hallazgo de esos materiales nos llevó a diversificar el objetivo inicial del GEE e iniciar una investigación específica sobre su figura.

Martinoli nació en Rosario en 1914 y realizó estudios de ballet en La Scala de Milán, donde tuvo entre sus maestros a Enrico Cecchetti. Regresó a Buenos Aires en 1932 y se incorporó al cuerpo de baile del Teatro Colón, donde permaneció hasta 1956. Entre 1935 y 1945 aparece entre las primeras bailarinas de la institución, junto a Leticia de la Vega, Dora del Grande y María Ruanova. Su formación en Italia y su posterior trayectoria en el Colón permiten ubicarla dentro de los circuitos profesionales más relevantes de la danza de su época. Y sin embargo, con todo, fue la otra cara de la historia la que comenzó a llamarnos especialmente la atención. A medida que avanzaba la búsqueda, fueron surgiendo también otros relatos sobre Martinoli (menos convencionales).

En Palco, cazuela y paraíso (2002), Margarita Pollini dedica un capítulo entero a la bailarina y a su familia y recupera, a partir de distintas fuentes y testimonios, episodios relacionados con su extravagante vida artística, algunas habladurías entre bambalinas y otros relatos que dan cuenta de su particular cercanía con Eva Perón. Entre varias anécdotas, el texto se detiene en algunas de sus producciones posteriores a su trabajo en el Teatro Colón. Se comenta, por ejemplo, que en La leprosa Martinoli utilizaba un vestuario al que se le habían cosido fetas de jamón para representar las llagas de la enfermedad y se las arrancaba mientras bailaba, o que en sus particulares versiones de La muerte del cisne incorporaba recursos escénicos para producir la imagen de un cisne que sangraba. Estas referencias nos acercaron a una dimensión de su práctica artística que no aparecía en los primeros datos sobre su trayectoria institucional.

La figura de la primera bailarina del Teatro Colón convivía, entonces, con estos otros relatos sobre sus otros modos de trabajar en escena. Nos interesaba conocer qué podía aportar el archivo a esas diferentes representaciones de Martinoli y, sobre todo, qué otras dimensiones de su trayectoria podían aparecer en los materiales conservados.

Los proyectos

Así, en 2026, gracias al reconocimiento de la Universidad Nacional de las Artes del trabajo realizado previamente, el grupo de estudio se consolidó como Proyecto de Investigación en Arte, Ciencia y Tecnología – Línea Transdisciplinar (PIACYT-LT/2026-2027), lo que nos permitió generar una articulación profunda entre el trabajo de investigación en curaduría en danza y performance que veníamos realizando y la indagación de carácter histórico y archivístico que requería la labor sobre el Archivo Lida Martinoli, sin perder de vista que toda tarea de interpretación sobre el pasado implica necesariamente una práctica curatorial activa y crítica.

El proyecto, llamado “Prácticas curatoriales en danza y performance: cruces disciplinarios entre archivo y creación”[1], tiene entre sus principales objetivos el de propiciar el trabajo transdisciplinar entre docentes, graduadxs, estudiantes e investigadorxs, así como entre diferentes departamentos de la UNA, y trabaja, como adelantamos, fundamentalmente en dos líneas: el relevamiento teórico y el trabajo de campo orientados a la producción de conocimiento específico sobre la curaduría en danza y performance en el AMBA, y el desarrollo de prácticas curatoriales puntuales sobre y con materiales específicos. El trabajo con el archivo de Lida Martinoli forma parte de esta última línea.

Por otra parte delineamos, a su vez, el proyecto Abrir La Boca. Intervención curatorial en el archivo de Lida Martinoli en el Museo Histórico de La Boca, que presentamos a la II Convocatoria Interna de Proyectos de Extensión “Artes y territorio. Incentivos a la promoción de proyectos integrales de extensión” del Área Transdepartamental de Crítica de Artes de la UNA, y fuimos seleccionadas para desarrollar la propuesta puntual que articula la investigación sobre el archivo con un proceso de trabajo curatorial orientado a su organización y a la apertura de una parte de sus materiales al público.

El trabajo específico sobre el archivo documental

El primer paso fue reunirnos con el director del museo, Martín Scotto, con quien coordinamos las condiciones concretas para el desarrollo del proyecto y acordamos una modalidad de trabajo compatible con las normativas, los horarios y las posibilidades de la institución. Cecilia Parada, nuestra referente institucional e integrante del grupo de investigación, nos presentó los espacios de trabajo, nos mostró el archivo y compartió con nosotras el trabajo previamente realizado sobre los materiales pertenecientes a Lida Martinoli.

Lo primero que supimos fue que el archivo había sido donado por la propia Martinoli al museo, lo cual ya abrió interrogantes sobre los motivos de esta decisión. Durante la primera reunión de trabajo comenzamos a revisar el conjunto de materiales que se conservaba allí: cajas con críticas de diarios, fotografías, programas de mano, notas periodísticas, recortes, intercambios epistolares personales y demás documentos, el baúl con vestidos -entre los que se encontraban prendas utilizadas por Martinoli en funciones del Teatro Colón-, zapatillas de punta, castañuelas, etc.; también había pinturas realizadas por la bailarina, en las que representaba obras en las que había participado. El conjunto era más extenso y diverso de lo que habíamos imaginado a partir de aquel primer relato. Esa convivencia de materiales abrió nuevas preguntas sobre la trayectoria de Martinoli y sobre las formas posibles de acercarse a su archivo.

En este sentido, la primera decisión tomada por el grupo, por recomendación de Mariela Cantú -especialista técnica en archivo, quien nos asesoró desde el inicio del trabajo y cuyo acompañamiento resultó fundamental para orientar las tareas de búsqueda, conservación y organización de la documentación-, fue la de concentrarnos, en una primera etapa, en una investigación específica sobre el conjunto documental, es decir, sobre las “cajas de papeles”, y a considerar las condiciones necesarias para su organización y acceso.

En la segunda jornada de trabajo, Mariela nos brindó una capacitación sobre tratamiento y organización de archivos, proporcionándonos herramientas para abordar las tareas de manera adecuada, especialmente en todo lo vinculado con el manejo y cuidado de los documentos. Esta instancia resultó especialmente significativa ya que permitió comprender que cualquier decisión curatorial debía estar precedida por una aproximación atenta a las condiciones materiales del archivo. Antes de seleccionar, interpretar o construir una narrativa, era necesario aprender a observar los materiales, reconocer sus características y establecer procedimientos de conservación y registro.

En el tercer encuentro comenzamos efectivamente el trabajo con los documentos. Equipadas con barbijos, delantales, pinceles para la limpieza y cajas destinadas al almacenamiento, nos introdujimos en el universo documental de Lida Martinoli. Cada integrante del grupo se ocupó de revisar fotografías, papeles y otros documentos, retirando cuidadosamente el polvo acumulado y disponiéndolos en cajas previamente acondicionadas para su posterior clasificación. Esta primera aproximación material al archivo produjo también una modificación en nuestra propia posición como investigadoras. El trabajo manual, inicialmente concebido como una tarea preliminar de conservación, se transformó así en una instancia de producción de conocimiento. Mientras limpiábamos, también miramos, palpamos, leímos y comenzamos a imaginar los modos en que esos objetos habían circulado y habían estado alguna vez en las manos de Lida Martinoli.

Durante el cuarto encuentro numeramos las cajas y recibimos nuevas indicaciones por parte de Mariela para organizar las siguientes etapas de la investigación. El trabajo quedó estructurado en tres grandes tareas. En primer lugar, realizar una conservación preventiva de los materiales, que implicaba limpiar cada documento y guardarlo en cajas, respetando, en la medida de lo posible, el orden preexistente. En segundo término, organizar intelectualmente el archivo personal, procurando comprender su organización y las relaciones posibles entre sus diferentes componentes. Finalmente, identificar grandes conjuntos documentales, por ejemplo, documentos personales, producción intelectual, actividades profesionales, colecciones, recortes periodísticos y programas de mano de obras.

En el quinto encuentro comenzamos a trabajar en duplas. Cada equipo realizó un registro detallado del contenido de las cajas, consignando los materiales encontrados y su correspondiente número de identificación. Las cajas fueron etiquetadas con el propósito de facilitar su reconocimiento y posibilitar, posteriormente, una organización más sistemática del archivo para avanzar luego hacia una primera instancia de presentación pública y, finalmente, a la apertura definitiva para su consulta.

Curar un archivo

La clasificación inicial realizada constituye una herramienta fundamental para comenzar a formular preguntas acerca del archivo: ¿qué relaciones pueden establecerse entre estos materiales?, ¿qué aspectos de la trayectoria de Martinoli aparecen documentados?, ¿qué dimensiones de su vida profesional y personal permanecen visibles?, ¿qué relatos pueden construirse a partir de este conjunto documental?

El archivo no se presenta, entonces, como un relato concluido, sino como un conjunto abierto que requiere ser recorrido, ordenado, interrogado y puesto en relación. Cada objeto habilita una posibilidad de lectura y cada decisión de clasificación implica, a su vez, una determinada forma de construir sentido. En este proceso, organizar no constituye una operación meramente técnica: supone establecer relaciones, producir jerarquías y definir condiciones de visibilidad. En esta experiencia, la curaduría deja de concebirse exclusivamente como una instancia posterior a la producción artística para constituirse en un modo de investigar, relacionar, seleccionar, cuidar y organizar materiales.

Mediante el trabajo con el archivo -todavía en desarrollo- buscamos recuperar el legado de Lida Martinoli como figura histórica clave para interrogar y analizar, en principio, su propio recorrido como bailarina, maestra y coreógrafa y su posible impacto en la danza, y luego, por qué no, preguntarnos por los modos (institucionalizados) de construcción de la(s) historia(s) de la danza argentina, o las maneras por la cuales ciertos personajes son reconocidos como protagonistas de un relato o bien cuáles podrían ser las causas de su solapamiento, examinar los potenciales vínculos y contrastes entre una danza “oficial” y otra “independiente”, o, sin ir más lejos, revisar la relación entre vanguardia y política en la danza argentina, entre muchas otras cuestiones. En este sentido, esperamos que el trabajo realizado con el Archivo Lida redundará en la generación de una fuente primaria de consulta que podrá ser utilizada por investigadores del campo de la danza, las artes escénicas, la historia del arte y otras disciplinas afines, promoviendo un diálogo entre el archivo, la práctica artística y la comunidad estudiantil, la de investigadorxs y la local boquense.

Este texto solo quiso registrar y problematizar el proceso mediante el cual este archivo comienza a abrirse como campo de investigación.

**

 

Referencias

 Moreno Macías, N. y Olivares, J. (2025) Curaduría en danza y performance. Un territorio de investigación. En Loïe. Revista de danza, performance y nuevos medios.  URL: https://loie.com.ar/loie-17/curaduria/curaduria-en-danza-y-performance/

 

Pollini, M. (2002). Palco, cazuela y paraíso. Ed. Sudamericana.

 [1] El PIACYT-LT (IIECA-UNA) Prácticas curatoriales en danza y performance: cruces disciplinarios entre archivo y creación está dirigido por Silvina Szperling e integrado por Magdalena Casanova, Nora Moreno Macias, Florencia Galván, Jimena Olivari, Martina Ayala, Mauro Cacciatore, Cecilia Parada, Claudia Molinari, Lola Vázquez, Lucero Arenillas.

 

 

Other articles
Otros Artículos