Hace algunas semanas despedimos a Graciela Taquini, una de las pioneras y referentes argentinas del la curaduría en arte y tecnología. Destacada artista (dos de sus piezas, Lo sublime/banal y ¿Hay arte?, forman hoy parte del acervo del Museo Nacional de Bellas Artes), docente apasionada, mentora incondicional.
Además de sus obras y sus enseñanzas compartidas, Graciela nos deja Legado.ar, un proyecto autogestivo e independiente de “archivo vivo» que comenzó en 2020 y que está orientado a rescatar y pone en valor, investigar y difundir expresiones experimentales en el campo del audiovisual experimental y las artes tecnológicas.
Legado.ar es el resultado de un trabajo interdisciplinario que, como plataforma abierta a la comunidad, ofrece propuestas teóricas, curatoriales, artísticas, educativas, sociales y de divulgación que se encuentran disponibles sin restricciones para su consulta. El equipo que impulsa originalmente Graciela se completa con Jazmín Adler, Marcela Andino, Toia Bonino, Mariela Cantú, Romina Flores, Fabiana Gallegos, Gabriela Larrañaga, Silvana Spadaccini, Alejandra Torres y Mariela Yeregui, y en un segundo momento, se suman Susana Allegretti, Alejandra Ceriani, Alejandra Cresentino, Clara Garavelli, Florencia Levy, Daniela Muttis, Maia Navas, Ari Nahon, Silvina Szperling y Natalia Rizzo.
Dos recuerdos la retratan, por supuesto, solo parcialmente.
La conocí en los 90, dando vueltas por el circuito de videoarte de Buenos Aires. Yo recién me sumergía en el mundo de las artes electrónicas y le conté que quería iniciar un festival de videodanza. Así, durante 30 años fue madrina del festival, consejera multipropósito y crítica sagaz de lo que yo hacía. Su enorme generosidad, inteligencia y desparpajo eran una delicia y permanente sorpresa.
(Silvina Szperling, miembro de Legado.ar, directora-fundadora del festival VideoDanzaBA [1995-2023] y directora del PIACYT Transdisciplinar UNA: Curaduría en danza y performance [2026-2028]).
«Grata se fue y con ella…” sería una fórmula de lenguaje posible para despedirla. Pero si hay algo que Graciela nunca hizo fue precisamente eso: seguir recetas, acomodarse a los moldes. Su alquimia fue siempre personalísima: en su risa intempestiva, en su trazo libre, en su mente ingeniosa. En lo atrevido de las obras que realizó, en las constelaciones que diseñaba en sus curadurías, en las ondulaciones nunca geométricas de sus textos. Grata se fue pero se queda con nosotros un cúmulo incontable de conexiones -de las que me honra ser parte-, de modos alternativos de ver el arte -damos fe quienes la escuchamos hablar de arte medieval tan fluidamente como de interactividad-, de historias que van a contarse una y otra vez -y a las que seguiremos recurriendo cada vez que nos topemos con lo excepcional.
¡Hasta siempre Grata! «Los del videoarte” te abrazamos apretadísimo.
(Mariela Cantú, integrante de Legado.ar)
A modo de despedida y homenaje a su gran maestra y amiga, su grupo de trabajo organizó dos actividades. Una de ellas, *BESO AL BESO*, se realizó el 16 de octubre y consistió en una performance abierta en el marco de la inauguración de la muestra RE-PARAR, curada por @mariela_yeregui donde se expuso la obra: ME CAIGO Y ME LEVANTO (Taquini-Rizzo).
Para la siguiente, que se desarrolló el 20 de octubre en Fundación Klemm, se convocó a la comunidad del videoarte a despedir a la versátil pionera con un conversatorio, en sintonía con su espíritu de promoción del arte argentino y su especial apoyo a las iniciativas de artistas jóvenes e irreverentes.
También desde el equipo de Loïe. Revista de danza, performance y nuevos medios, publicación que se ocupa de investigar, experimentar y reflexionar acerca de la danza en relación con la tecnología, queremos sumarnos a este extendido adiós, porque mucho tenemos para aprender todavía de la gran Taquini.
¡Hasta siempre, querida Grata, y gracias!
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Imágenes: gentileza de Legado.ar

